Culo oxidado.
El cuarto púrpura se prepara.
Las nubes se desenredan como aguantadas trenzas.
Las calles de Lima sueltan un suspiro maricón
ajustan sus tacos
y adornan orinadas paredes con luces de glamur.
Aretes de moderna.
La oscuridad roza el cuarto púrpura.
Un grito sale sin querer.
Y miles de cuerpos se tiñen de colores.
A esta hora los carros hacen más bulla
van todas locas corriendo en carrera.
Avisos de concierto chicha aparecen como banderas
no dejan ver el bulto de lujo que se esconde
o el bache solapa resistiendo al parroquiano.
Lima estás vieja.
Todo te llega a la punta del trasero.
Feliz con tus tacos, tus bultos y tus baches
deleite de taxistas y microbuseros que al pasar alucinan contigo.
Feliz con tu cuarto púrpura
que se alza por la calle principal
y abre sus puertas a los generosos.
Generosos que al caminar
sienten tu traca noche y diablos azules en los ojos.
Una sábana blanca como la Luna y el semen en el suelo.
Un dolor anal como una bomba en "La Jarrita".
Traca noche limeña.









