El reloj se rompía en mi cabeza.

Mis ojos como olas enfermizas chocaban en su bulto de perdición.

Los cigarros  se prenden.

El humo embellecía su rostro de buen punto.

Una arrechura se metía en el pantalón.

La Colmena se abre como una bragueta generosa.

Líneas negras invadían mi espalda.

Me vuelvo zángano.

Zángano de calles espesas

y coronado en los hostales.

Zángano envuelto en aguijones invisibles

en miel blanca chorreando por las veredas.

Vacea tu amor zángano

abre más la Colmena

prende más cigarros

sigue cubriendo mi espalda con látex

y líneas negras.

Puntos sin nombre.

Que mi cuerpo sude a zángano

zángAno - zángAno

Inevitable aguijón coital

Zumba Zumba.

  Enero del 2005