Lima va caminando impregnándose en la ventana del micro.

dibujos extraños se forman con la llegada de la lluvia.

Se adormecen las pupilas, los asientos el  famoso blanco.

Un dedo se desliza rajando el aliento de los pasajeros.

Todo muta, se vuelve fotografía antigua.

Todo pasado.

Rostros pálidos , incoherentes.

La impotencia La impotencia

Clock Clock.

Suena el techo

mi cabeza explota

el corazón de los chibolos explota

los pasajeros explotan.

Un loco mira al chofer

sus ojos parecieran de un recién nacido.

Julio va inundando el espacio

chorreándose por las esquinas

mojando mis zapatos.

No siento la respiración

sólo un cataclismo que estremece mi sueño

una explosión acuática contenida en mis pulmones.

Julio sigue apareciendo como un séptimo mes del año

un nombre  un apellido

el principio de una canción

muchos chibolos , locos, chóferes

un corazón de gelatina

una mirada cardiaca perdida dentro de nosotros

y veintisiete es el número de la suerte incierta

El fin...

Y la vigilia aterra...

Mi cabeza en una esquina va cerrándose

la palabra Julio se va colando y un "ya fue" hace eco ácido en mi lengua.

El espacio se explaya

y todo vuelve a su monótono color.

Abro mis ojos y el vidrio sigue húmedo

pego mi rostro a la superficie

mis ojos al cielo indican una lluvia peor.

Julio se va perdiendo en las tinieblas

y pienso que estoy en el mar

Grandes gotas adornan este patético paisaje

Es salada, fría

Te acuerdas,  Julio...te acuerdas del mar.

 

 Enero del 2006 - 27 de febrero del 2007